El
uso de tuberías de cobre reduce la presencia de elementos
patógenos presentes en el agua potable, pues no permite
el crecimiento de microorganismos. Varios experimentos
llevados a cabo para estudiar el comportamiento de virus
y bacterias como los de la polio, legionella, pseudomonas
fluorescens, bacillus subtilis etc, confirman esta conducta
antimicrobiana. En todos los casos se inhibió el crecimiento
de nuevas colonias y se redujo la presencia del virus
o bacterias en algunos casos hasta el 100%.
El
agua potable generalmente está libre de elementos patógenos;
pero es posible que virus, bacterias, hongos y parásitos
se desarrollen en los sistemas públicos. Las tuberías
de cobre son entonces una eficaz protección contra la
presencia de estos organismos y la posibilidad de alguna
enfermedad. el cobre no es un material poroso de manera
que protege al agua de contaminación por otros agentes.
REVESTIMIENTO
QUE DAN SEGURIDAD
Las superficies tratadas con revestimientos de cobre, así
como los objetos de bronce como tiradores y manijas para
puertas ayudan a reducir la dispersión de organismos patógenos.
Hospitales y clínicas han reducido la trasferencia incidental
de microorganismos adoptando estos revestimientos para
manijas y pasamanos, así como con la utilización de pintura
antibacteriana hecha a base de cobre.
EN
AGRICULTURA UN BUEN ALIADO
El
cobre es un elemento vital de fertilizantes en suelos
que presenten déficit de cobre (valores menores a 30 mg/kg)
así como formando parte en biocidas, bactericidas, insecticidas,
fungicidas y preservantes de la madera, pues se ha demostrado
su eficiacia para combatir más de 300 enfermedades en
las plantas. Debido a su carácter esencial para las plantas
y la vida acuática, el cobre en los ecosistemas tiene
la propiedad de reciclarse en la biota, contribuyendo
a mantener los equilibrios y preservando la biodiversidad.